1. Dejar de fumar. Todo un clásico dentro de mis propósitos para el nuevo año. Una vez más, no me faltará buena intención para hacerlo. Espero que esta sea la vencida.
2. Dar un golpe de timón a Guadalinfo. La decisión tiene que ser firme y los viejos cursos tienen que dar paso en mi centro a los nuevos retos. Aunque no creo al 100% en la nueva dimensión que quieren darle desde la dirección del proyecto, vamos a ponerla a prueba en mi municipio con el nuevo año.
3. Acabar con mi mal olor de pies. Crear buenas costumbres, reducir a cenizas los zapatos antiguos y usar algún producto corrosivo me permitirán llegar con éxito al día de mi boda.
4. Aprobar las asignaturas de Antropología Social y Cultural. De momento sólo he leído cosas de introducción a la Antropología y a la Sociología, pero ya me va gustando. Empecé con mal pie, pero espero ponerme al día ahora en vacaciones antes de que me coja el ya conocido toro de febrero.
5. Ser más afectivo con la gente. Por alguna razón, soy un poco raro a la hora de estrechar una mano, dar un beso o incluso un abrazo y no es por falta de ganas, sino por timidez o por algún problema interior que vengo arrastrando.
6. Romper cadenas sociales. Esto lo acabo de decidir. Relacionando con 4., me estoy dando cuenta de lo poco libres que somos para decidir cómo ser. Incluso diría que después de lo que he leído hasta ahora, resulta casi imposible de hacer.
7. Escribir en mi blog al menos cada semana. Estoy teniendo un problema grave de organización para escribir. Tengo la inspiración, pero siempre en el momento menos adecuado o cuando no tengo a mano los recursos necesarios.
8. Hacer deporte. Otro de los clásicos en mis buenas intenciones.
9. Alimentarme de forma sana. Y esto debería tomarlo ya como costumbre, y no ser una excepción y un buen propósito de año nuevo. Con los 30, se empieza a notar un nuevo cambio de metabolismo y es necesario.
10. Tomar pastillas para no soñar.
