lunes, 14 de junio de 2010

Oda a la Mediocridad (a la mía)

Tantas vueltas a dado ya a mi cabeza este artículo que al final he tenido que parirlo. Todo empezó un día sentado en el sofá en una charla sin objetivo con mi prometida. Le hablaba de mis tiempos en que jubaba al fútbol y le aseguré:

"Aquí donde me ves, siempre he sido de los más ... mediocres jugando al fútbol, al tenis, al ping-pong y a todos los deportes." 

Y esta respuesta que pretendía dar en tono humorístico se quedó alimentando la creencia, ya firme, de que soy un mediocre en muchos aspectos de mi vida y que de hecho me siento muy orgulloso de serlo. Un simple vistazo a los 360 grados de las cosas que hago y he ido haciendo para darme cuenta que soy:

Músico por un día
Un músico mediocre: toco la guitarra y estoy empezando a coger soltura en el piano aprendiendo por mí mismo. En mis tiempos también toqué el violín, hice algunos estudios de música, chapurreo los timbales, la caja, la harmónica y casi cualquier instrumento que caiga en mis manos. Formo parte de una chirigota, de un coro, hace poco de un grupo (mediocre) y hasta enseño a tocar a personas desde mi canal de youtube.

Un programador mediocre: Aprendí también por mi cuenta, con unos 10 o 12 años, en un spectrum zx128 y con un libro en inglés. Al principio sólo copiaba los programas, luego les empecé a encontrar la lógica. Estudiando la carrera terminé de formarme y en el trabajo de coger soltura y autonomía, de forma que soy capaz de aprender (y dominar) cualquier lenguaje en algo menos de una semana. He programado desde páginas webs dinámicas y aplicaciones web, a aplicaciones de gestión de seguros en diversas plataformas y lenguajes: PHP, Zope, Python, Java, C, C++...

Un estudiante mediocre: Aunque siempre he sido de sobresaliente, en el instituto me quedaron dos asignaturas en primero de BUP y no pasé del 6,23 de media en selectividad. Terminé la carrera en 6 años en vez 3, lo estipulado, hice el CAP, ahora me he matriculado en Antropología aunque de momento no me he presentado a ninguna, sin contar la autoformación y la formación laboral...

Un educador mediocre: Actualmente imparto formación a mayores, no tan mayores, niños, niñas, adolescentes, inmigrantes, amas de casa, padres, madres, y casi cualquier perfil que se me pone a tiro. Preparo los cursos, busco material, los imparto, grupos grandes, grupos pequeños, homogéneos, heterogéneos, materias básicas y avanzadas...

Y así podría seguir con diferentes facetas y en todas ellas alcanzo la mediocridad ya sea bloguero, hermano, amigo, hijo, dibujante, corredor, pensador, conversador, escritor, poeta, sociólogo, camarero, mecánico ... pero en ninguna seré nunca una persona ni destacada, ni perfecta ni, seguramente, virtuosa.

Hay personas que viven enamoradas de su perfección. Otras incluso, en cierta forma, se enamoran de su imperfección, como un heroinómano que desea morir de sobredosis. En mi caso, estoy empezando a respetar y a querer mi mediocridad.

Y es que, aunque en principio puede parecer algo negativo, la mediocridad también es un grado. Leía hace poco que para conocer una materia en general nada como un libro; para lo concreto, tenemos google. Alcanzar la mediocridad en un aspecto de tu vida es como leer el libro. Luego habrá que aportarle valor con esfuerzo, trabajo, dedicación, constancia, ingenio, creatividad, etc.

Pero, sobre todo, a que tener en cuenta tres cosas y por este orden: tener el valor suficiente para emprender, orientarte siempre hacia a los logros (los objetivos) y disfrutar con todo lo que se aprende en ese caminoEspero que después de leer esto y si alguna vez te llaman (o te llamas) mediocre, no sientas ningún tipo de complejo, sino al contrario:

Siéntete orgulloso u orgullosa y demuestra que tu mediocridad potencialmente es mejor que la perfección de la que algunos se vanaglorian.

3 COMENTARIOS.:

  1. Te iba a comentar con una teoría similar que tengo al respecto... pero es tan larga que casi que me la reservo para un post un día de estos :)

    (Y felicidades, por cierto)

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  2. Igualmente. Te dejé un comentario en tu blog pero me dio error. Te decía que dejes los comederos de cabeza para cuando cumplas los 30 :-).

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  3. La grandeza está en sentirse orgulloso de la mediocridad y no utilizarla como pretexto para estancarse sino como impulso para seguir creciendo sin más presiones que el propio disfrute.

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